Se llama Marta Gil y es una vecina de Manilva que está realizando viseras con una impresora 3D para donarlas. Gracias a las donaciones que ha recibido en cuanto a material, se van a entregar a sanitarios que trabajan en distintos centros de la zona.


Según explican, las viseras son más caras que las mascarillas pero se pueden reutilizar, además de desinfectar y lavar, lo que supone un importante avance en cuanto a seguridad para pacientes y sanitarios.

Marta está buscando papelerías y particulares que donen para la causa láminas de acetato o bobinas de plástico, material necesario para poder seguir fabricándolas y que dada la situación de confinamiento, se antoja difícil encontrar ya que la mayoría de establecimientos y servicios de mensajería y tienda online se encuentran clausurados.

Hasta el momento, donantes como la Asociación de Juegos de Mesa ‘Dragones y Chanquetes’ han colaborado con la causa.


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